quarta-feira, 20 de abril de 2011

Principio vital

En la medicina alternativa, muchos afirman la existencia de un "principio vital" en los seres humanos. 
Para que se pueda conocer mejor sobre este tema, transcribo abajo parte de la pagina  12 y 13 del libro de biología de Helena de Curtis y N. Sue Barnes 6ª Edición.

A lo largo de la historia siempre se ha discutido qué significa "estar vivo". Hasta hace bastante poco tiempo, unos 200 años, muchos biólogos prominentes creían que los sistemas vivos son esencialmente diferentes de los sistemas no vivos, y que los primeros contienen dentro de sí un "espíritu vital" que los capacita para desempeñar actividades que no pueden ser llevadas a cabo fuera de un organismo vivo. Este concepto se conoce como vitalismo, y a quienes lo proponían, como vitalistas.

En el siglo XVII, los vitalistas tuvieron oposición de un grupo conocido como mecanicistas. Este grupo consideraba a la vida como algo muy especial, pero no fundamentalmente distinto de los sistemas del mundo inanimado. El filósofo René Descartes (1596-1650) fue un destacado defensor de este punto de vista. Los mecanicistas comenzaron mostrando que el cuerpo trabaja esencialmente de la misma manera que una máquina; los brazos u las piernas se mueven como palancas, el corazón como una bomba, los pulmones como fuelles y el estómago como un mortero con su mano. Estos modelos mecánicos simples eran de gran utilidad para la comprensión del funcionamiento animal.

En el siglo XIX, el debate acerca de las características distintivas de los sistemas vivos había progresado más allá. Entonces el argumento se centró en si la química de los organismos vivos está gobernada o no por los mismo principios de la química realizada en laboratorio. Los vitalistas sostenían que las operaciones químicas llevadas a cabo por los tejidos vivos no podían desarrollarse experimentalmente en el laboratorio, y clasificaban a las reacciones en dos categorías: "químicas" y "vitales". Sus opositores, conocidos también como reduccionistas (dado que creían que las operaciones complejas de los sistemas vivos podían reducirse a otras más simples y más fácilmente comprensibles), lograron una victoria parcial cuando el químico alemán Friedrich Wöhler (1800-1882) convirtió una sustancia "inorgánica", el cianato de amonio, en una sustancia conocida presente en los seres vivos, la urea. Por otra parte, los alegatos de los vitalistas estaban apoyados por el hecho que, a medida que el conocimiento químico mejoraba, en los tejidos vivos se encontraban muchos compuestos nuevos que nunca habían sido vistos en el mundo vivo o inorgánico. 

A fines del siglo XIX, el principal vitalista era Louis Pasteur, quien sostenía que los cambios que tenían lugar cuando el jugo de fruta se transformaba en vivo eran "vitales" y podían ser llevados a cabo sólo por células vivas, las células de levadura. A pesar de los muchos avances que se produjeron en la química, esta etapa de la controversia duró hasta casi terminar el siglo. En 1898, los químicos alemanes Edward y Hans Buchner mostraron que una sustancia extraída de las levaduras podía producir fermentación fuera de la célula viva. a esta sustancia se le dio el nombre de enzima, de zyme, palabra griega que significa "levadura" o "fermento". Así de demostró que una reacción "vital" era una reacción química, y el asunto fue finalmente dejado de lado.

En la actualidad se acepta generalmente que los sistemas vivos "obedecen" a las leyes de química y de la física, y los biólogos modernos ya no creen en un "principio vital".

Jessé Oliveira

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